El PSOE y su diálogo

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fin bipartidismo

No puedo evitar que las negociaciones entre PSOE y UP por el gobierno de la nación me recuerden mucho al debate sobre el estado autonómico. Diálogos y negociaciones sin viso de acuerdo.

Es curioso como partes con unos intereses mínimos inflexibles y en contraposición, intentan ponerse de acuerdo. A la vista está que no es una tarea sencilla por no adjetivarla de imposible. Los unos quieren entrar en el gobierno y los otros les ofrecen una oferta programática “común”, pero quieren un gobierno en solitario.  Creo que en estas lides más que caber una negociación cabe una pelea pugilística donde solo puede haber un vencedor y cuyos damnificados son los espectadores que asistimos a un espectáculo grotesco.

Años atrás vivíamos instalados en un bipartidismo PSOE – PP, pero de aquellos lodos solo queda el polvo, y el conjunto de los españoles ha derrocado este modelo para instalarse en algo más plural. A la vista están los datos de estas elecciones en contraposición con elecciones de hace unos años atrás.

Abril 2019

gráfico elecciones abril 2019

Junio 2016

gráfico elecciones junio 2016

Noviembre de 2011

grafico elecciones noviembre 2011

 

Marzo de 2008

 

Marzo de 2004

Marzo de 2000

gráfico elecciones marzo 2000

Marzo 1996

gráfico elecciones marzo 1996

Si vamos todavía más hacia atrás veremos que el bipartidismo está más claramente marcado con la “guerra” entre José María Aznar y Felipe González. Como vemos de una suma de unos 300 escaños entre ambos partidos se ha pasado a apenas 190.

España ha evolucionado. El motivo de este cambio, me inclino a pensar que pueda ser por dos razones principales:

1.- Los “nuevos partidos” han emergido con fuerza y con grandes ideas que llevar a la práctica.

2.- Los “partidos clásicos” han defraudado a sus electores en numerosas ocasiones éstos y van en busca de savia nueva, sea ésta del sabor que sea.

Me inclino más por la segunda opción, pero, en cualquier caso y para no divagar y seguir la línea central del artículo, lo que es indudable es que se ha producido un cambio. El problema está en que parece que la clase política no se ha dado cuenta de este cambio y quiere continuar la senda bipartidista y de gobierno en solitario, cuando hace tiempo que su caducidad le llegó.

Es por estas razones que los negociadores del Sr. Sánchez no han ido realmente a negociar sino a imponer su mayor poder basados en la actualidad y las encuestas del CIS.

Por eso no puedo evitar sonreír ante la medida 350 del que han llamado “programa  común progresista” y que yo me veo en la obligación de entrecomillar, en la que se dice que el PSOE quiere impulsar el diálogo entre catalanes y el gobierno de España dentro del marco de la Constitución. ¿No se han enterado todavía que lo que quieren es la independencia y que ello queda fuera del marco constitucional? ¿De qué piensan dialogar ante dos objetivos tan claramente opuestos? ¿Llegarán a un acuerdo con personas que están prácticamente en las antípodas del pensamiento, pero no pueden llegar a un acuerdo con los que, como mínimo, tienen, supuestamente, enemigos comunes?

Asistimos a un despropósito en sesión continua. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos, aunque me inclino a pensar a que habrá unas nuevas elecciones y no habrá unas terceras por miedo al ridículo.