Las mentiras del feminismo hegemónico

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Siempre he sostenido que la sociedad, para conseguir la superación de los problemas que la atañen, hacerse consciente de éstos y, por consiguiente, poder solucionarlos y no volver a caer en los mismos, debería ser educada. Como dijo Napoleón aquellas sociedades que no conocen su historia están condenadas a repetirla.

Una educación económica, una educación ética y moral mejoradas, para conseguir un producto humano mejor. Nada tenía que ver cuando comentaba esto, con el adoctrinamiento disfrazado de educación, que desde el feminismo más radical se pretende realizar de la sociedad. La diferencia entre la educación y el adoctrinamiento está clara por definición.

Adoctrinar: Enseñar los principios de una determinada creencia o doctrina, especialmente con la intención de ganar partidarios. Dar instrucciones a alguien sobre cómo tiene que comportarse u obrar.

Educar: Desarrollar las facultades intelectuales, morales y afectivas de una persona de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenece.

Para explicar esto me gustaría distinguir entre dos tipos de feminismo: Feminismo de libertad y el feminismo de género.

Feminismo de libertad

El feminismo de libertad, es aquel que lucha contra las injusticias cometidas sobre las mujeres por el mero hecho de serlo.  Si hay algún resquicio de este tipo de injusticias yo soy absolutamente partidario de erradicarlas.

Feminismo de género

El feminismo de género es el feminismo hegemónico actual, ese con el que nos bombardean continuamente en los medios de comunicación y al que si te atreves a criticar en público serás denostado y tratado vejatoriamente, debido a la superioridad moral conferida a este movimiento.

Este feminismo de género es ese que nos habla de falacias como la brecha salarial, que ya comentaba en otros artículos de este blog.

Ese que defiende las cuotas cremallera en las empresas y la política.

Ese que defiende leyes como la LIVG que atentan contra el artículo 14 de la constitución en el que se dice que: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Es aquel que disfraza la discriminación positiva, aquel que nos venden como la búsqueda de una igualdad de oportunidades y es realmente la búsqueda de la igualdad de resultados. Igualdad entre comillas, porque algo que obliga a que seres humanos. con intereses y capacidades diferentes, sean obligados a actuar de una determinada manera o elegir ciertas profesiones o carreras universitarias, no merece el adjetivo de igual en ningún caso. Si sometemos las capacidades al sexo o al género, ¿es eso igualdad? ¿Tienen las mujeres menos derechos o menos posibilidades en la sociedad española actual? ¿Es alguien capaz de sentirse realizado al haber conseguido un puesto de responsabilidad por haber sido ayudado en detrimento de otro? Tenemos que ser iguales ante la ley, no que la ley nos haga iguales.

Ese feminismo totalitario que si no estás de acuerdo con él te insulta, te llama retrógrado y anti progresista.

Ese feminismo que abraza teorías comunistas cuya aplicación demostró su ineficiencia, ese feminismo que niega la evolución, la biología humana y las diferencias que hay entre nosotros.

Ese feminismo que nos manipula desde el lenguaje e inventa palabras hasta sobrepasar la estupidez.

Troleo RAE

Ese feminismo cuyo enemigo es el hombre, el etéreo patriarcado del que nos hablan sin poder definirlo sin caer en vaguedades y medias verdades.

Ese que sostiene que no existen las denuncias falsas por maltrato a la mujer.

Ese que trata de censurar, ridiculizar y llamar nazi o fascista a aquel que se atreva a discutirlo.

Ese que nos dice que la justicia de este país es patriarcal y que hay que creer a las mujeres. ¿Querrán decir que las mujeres no mienten? ¿Querrán decir que NINGUNA de ellas les mueve el dinero u obtener las ventajas que se derivan de las denuncias de violencia de género en ningún caso? Es posible que se hayan convertido en seres celestiales sin que yo me haya dado cuenta.

Ese que tiene como referente a Simone de Beauvoir que decía cosas como: “Ninguna mujer debe ser AUTORIZADA a quedarse en casa para criar a sus hijos. Las mujeres no deberían tener esa opción, precisamente porque si hay tal opción muchas mujeres la tomarán. Es una forma de FORZAR a las mujeres en cierta dirección. Mientras la familia y el mito de la familia y el mito de la maternidad y el instinto materno no sean DESTRUIDOS, las mujeres seguirán siendo OPRIMIDAS.” Esta mujer que habla de autorizar a las mujeres, habla de que dar la opción de la maternidad es forzar a la mujer. Yo no relacionaría esto directamente con la libertad, desde luego. Esta mujer dice también que no se nace mujer sino que todo es una construcción social, es decir, negación de la biología, como hemos comentado.

Ese que solicita espacios seguros para mujeres hoy en día en occidente y más concretamente en España.

Es ese feminismo que les dice a los progenitores como tienen que educar a sus hijos y a las mujeres como comportarse, en definitiva, ese que se ha adueñado de la definición de igualdad y juega con ella como si de un trozo de plastilina se tratara.

Ese feminismo disfrazado de revolución que no es más que un feminismo de estado, ya que lo que se pretende realmente es que las mujeres sean seres dependientes de éste.  Frecuentemente las personas asociadas a este movimiento tienen gritos a favor de la libertad a la vez que solicitan espacios seguros e incluso segregación. ¿No se dan cuenta que siendo dependientes de un estado no pueden ser realmente libres? ¿No se dan cuenta que la libertad es costosa, que da miedo y que está reñida con la plena seguridad proporcionada o algo o alguien? ¿No se dan cuenta de que son marionetas de un estado?

Ernst Junger decía que «El auténtico problema es que una mayoría no quiere la libertad y aún le tiene miedo. Para llegar a ser libre hay que ser libre, pues la libertad es existencia, concordancia consciente con la existencia, y es el placer, sentido como destino, de hacerla realidad.»

Debemos de tratar por todos los medios de que esta corriente no afecte a los más pequeños, no podemos permitir que ensucien la educación con su doctrina.

Os dejo con un vídeo del diario El País para que veáis a lo que me refiero.