Oportunismo y demonización de la figura del hombre

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hombre malo

No tenía ni muchísimo menos pensado escribir sobre este tema de la demonización de la figura del hombre, y no hablaré de ello en profundidad en este artículo que es opinión pura, pero el oportunismo barato y rastrero de algunos, aprovechando el asesinato de la pobre Laura Luelmo para hacer propaganda, me ha molestado desde el primer minuto y no he podido resistirme al menos a resaltar esta realidad.

Han sido demasiadas las imágenes compartidas a través de las redes sociales:

Caperucita morada

Más allá de que la ilustración me guste, creo que utilizar el cuento de caperucita como símil  de esta lamentable situación está totalmente equivocado.

El cuento de Caperucita realmente versa sobre el no fiarse de las apariencias, de no fiarse de gentiles palabras, porque pueden encerrar un oscuro propósito. Os dejo la moraleja sacada de la web Cervantes Virtual.

Moraleja del cuento caperucita roja de Charles Perrault

La niña bonita,

la que no lo sea

que a todas alcanza esta moraleja

mucho miedo, mucho,

al lobo le tenga,

que a veces es joven

de buena presencia,

de palabras dulces,

de grandes promesas,

tan pronto olvidadas

como fueron hechas.

Espero que las madres de hoy no infundan miedo a sus hijos con falsas interpretaciones de este pequeño cuento escrito en 1697 y que tiene muchísimo más que ver con el “no aceptes nada de desconocidos”, “no te fíes de las apariencias” que con las agresiones, violaciones o asesinatos de hombres a mujeres. Pero el refranero ya nos avisaba de que la ignorancia es muy atrevida.

La imagen más común y más compartida tanto en Facebook como en Whatsapp ha sido:

Mujeres sanas y salvas

Por supuesto que yo le pido eso al 2019 y mucho más. Es más, sería muchísimo más explícito y brindaría muchísimo más a gusto “Por un 2019 en el que cada persona, salga o no salga de casa de su casa, esté sana y salva”.  Sabiendo que es utopía, así tienen que ser los sueños y los deseos, no me olvido de la otra mitad de la población que ha sufrido, siente impotencia y se pone en la piel de un padre, de un hermano, de un novio o de un marido cuando sucede una barbaridad como esta.

El siguiente que compartió Jon Kortajarena no lo he entendido bien:

verguenza de ser hombre

Dice que siente vergüenza como hombre pero no aclara si siente vergüenza de ser un hombre. Si fuera así, ¿El motivo de avergonzarse de ser un hombre es que otro hombre (un único rasgo del asesino y el más amplio después de ser un homo sapiens) es común?  Luego dice “los hombres de verdad os respetamos, os disfrutamos, os amamos y entendemos lo maravillosas que sois. Somos un equipo y estamos para ayudarnos.” Me falta congruencia en el mensaje. ¿Eso de lo que dice que se avergüenza es lo que hace equipo? ¿Quiénes son los hombres de verdad? Si son la mayoría, ¿por qué se avergüenza entonces de su género?

Pero el que más me ha dolido, creado impotencia e ira como ser humano, ha sido este que se cuelga la Asamblea Feminista de Madrid, haciendo gala del objetivo capital del feminismo que no es otro que conseguir la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en todos los ámbitos (nótese la ironía).

El feminismo de hoy es como el machismo rancio de antaño, pero bien visto y vestido con ropas «antisistema». Por lo que a unos se les colgaría a otros se les está aplaudiendo. Una corriente buenista cuya preciosa máscara se resquebraja más cada día dejando a la luz su horrible rostro. Misandria en estado puro.

generalización hombre

Si hacemos un análisis de la oración de lo escrito vemos que al sujeto, varón, se le atribuyen las capacidades, supuestamente inherentes a su sexo , de acosar, violar y matar y se espera que en 2019 puedan dejar de hacerlo.

La chica, como tantas otras veces tiene el papel de víctima también por el mero hecho de serlo.

Estas frases, estos slogans, no pretenden otra cosa que demonizar la figura del hombre.  Estas generalizaciones absurdas que en algunos casos se toman como ciertas – para mí por gente que carece de criterio y de capacidad de análisis de la realidad y los hechos –  son las que hacen que cada vez estemos más divididos, más rencorosos, más a la defensiva y más distantes entre nosotros. Son este tipo de generalizaciones descuidadas, estas medias verdades de las que no se recoge la evidencia mínimamente necesaria para sacar una conclusión general válida las que están afectando a la sociedad y comenzarán a afectar al seno de las familias en el corto plazo.