Verdades y mentiras de la brecha salarial por cuestión de sexo

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Igualdad Salarial

¿Qué nos cuentan que es la brecha salarial?

Lo que el sistema está contándonos, o nos da a entender, acerca de la brecha salarial es que es una discriminación por razón de sexo, en términos económicos, al desempeñar un mismo empleo. Es decir, por desempeñar la misma tarea, en igualdad de condiciones, las mujeres cobran menos que los hombres. Pero ¿Es esto cierto?

¿Qué es exactamente la brecha salarial?

La brecha salarial consiste en una métrica entre el promedio de sueldo de los hombres y el promedio de sueldo entres las mujeres. ¿Existe brecha salarial entonces? Sí, claro que existe. ¿Es fruto de una sociedad machista que infravalora a las mujeres? Honestamente, creo que no es así. No podemos quedarnos con las taladrantes frases que nos disparan desde los medios y debemos hacernos más preguntas sobre la veracidad de ciertas informaciones.  Habiendo aceptado la afirmación que existe brecha salarial, pero enfatizando en que no es exclusivamente por razones sexistas, vayamos de lo general a lo particular para ver si podemos sacar alguna conclusión al respecto.

¿Es la brecha salarial entre sexos la única brecha salarial que existe? No. Al ser una métrica que, como hemos dicho, mide promedios de salario, también existe una brecha salarial geográfica, una brecha salarial por razón de edad, por tipo de personalidad, por ocupación y un infinito etcétera. Y es que cualquier investigador social que se precie no realizará un estudio univariable sino que tendrá en cuenta múltiples variables a la hora de emitir un resultado. Según Jordan B. Peterson para realizar un análisis son necesarias unas 18 variables aproximadamente.  Siempre existirán brechas salariales, pero en lo que debemos centrarnos es en los motivos por las que se producen. Por el hecho de que existan, no necesariamente tienen que degradar al colectivo que las sufre.

Razones de la brecha salarial entre hombres y mujeres

  1. Los hombres, históricamente, llevan más tiempo incorporados al mercado de trabajo que las mujeres, por ello, los que siguen en activo, tienen pluses por antigüedad y puestos de responsabilidad más altos. Como digo, estos puestos no derivan de una mejor preparación ni valía discriminatoria sino a los conocimientos de tareas de una empresa específica dados por el tiempo y reconocidos por ésta.
  2. La maternidad, en ocasiones, interrumpe las carreras laborales de las mujeres ya que pueden dejar trabajos en excedencia o reducir su jornada laboral para disfrutar de la experiencia de ser madre. En Europa tenemos más mujeres que hombres optan por el permiso parental y sólo el 65,8% de las mujeres con hijos pequeños en toda la UE trabajan, frente al 89,1% de los hombres. En toda Europa, alrededor del 32% de las mujeres trabajan a tiempo parcial, frente a sólo el 8% de los hombres.
  3. A pesar de que las mujeres son mayoría en las universidades españolas (53%) eligen carreras más relacionadas con las ciencias sociales, que están peor remuneradas.
  4. Tareas domésticas. Las mujeres españolas siguen dedicando de media más del doble de horas al mantenimiento del hogar que los hombres.

El sexo de las personas es simplemente una variable más en el estudio de la brecha salarial y no es más importante que los demás que intervienen como constantemente nos hacen ver.

Por lo tanto me atrevo a concluir en que la afirmación general por parte de los medios, o del feminismo radical, de que las mujeres españolas, por el mero hecho de serlo, se enfrentan a una brecha salarial, es completamente falsa.

Creo que la igualdad de oportunidades es absolutamente necesaria pero que obligar a la sociedad a llegar a una igualdad de resultados, por razón de sexo, es tremendamente injusto, antinatural y creo que no beneficiaría a nadie.